El bañador de neopreno infantil resuelve un problema muy concreto que se nota desde la primera visita a la piscina con un bebé: el agua de la mayoría de piscinas climatizadas está alrededor de 28-30 °C — varios grados por debajo de la temperatura corporal — y los bebés y niños pequeños se enfrían mucho más rápido que un adulto. La consecuencia clásica: el niño sale del agua tiritando, con labios morados, y la siguiente vez no quiere meterse. El neopreno actúa como una capa aislante térmica que mantiene el calor corporal y permite que el niño disfrute realmente del baño.
El catálogo distingue dos formatos según la movilidad del niño:
El grosor estándar para uso en piscina infantil es de 1,5 mm — suficiente aislamiento térmico sin restringir movimiento. Grosores mayores (2-3 mm) corresponden a uso de mar abierto o aguas más frías y suelen ser excesivos para piscina. El neopreno además aporta una flotabilidad ligera que ayuda al niño en sus primeros intentos de natación, sin sustituir un sistema de flotación específico como manguitos o chaleco.
Las tallas siguen edad — sin mangas 0-3, 3-6, 6-9 y 9-12 meses; completo 1, 2, 3, 4, 5 y 6 años. Por la naturaleza ajustada del neopreno conviene revisar la tabla de tallas específica de cada modelo y, en caso de duda entre dos tallas, elegir la mayor — un neopreno demasiado justo restringe la respiración del niño y resulta incómodo.
El bañador de neopreno tiene sentido principalmente en piscinas climatizadas con agua por debajo de 30 °C y en las primeras clases de natación de bebé y matronatación. En piscinas exteriores de verano con agua a 26-28 °C también ayuda si el niño se enfría con facilidad. Para el mar abierto o piscinas muy frías existen trajes de neopreno de mayor grosor.
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