Las fajas premamá son una de las prendas de soporte más útiles durante el embarazo y el postparto, pero también una de las que requieren más criterio al elegir. La regla básica: hay que distinguir faja de embarazo (soporte sin compresión, para aliviar el peso abdominal) de faja postparto (compresión gradual, para acompañar la recuperación). Confundirlas o usar la equivocada puede ser contraproducente.
La faja de embarazo sostiene el peso del abdomen creciente, descargando la zona lumbar y la pelvis. Se recomienda especialmente a partir del segundo trimestre, cuando el peso abdominal empieza a ser significativo, y en mujeres con molestias lumbares o pélvicas relacionadas con el embarazo. Los modelos en banda elástica ancha son los más cómodos y permiten ajuste según el momento. La premisa clave: nunca debe comprimir la barriga — su función es sostener, no apretar.
La faja postparto es una prenda diferente, con un objetivo distinto: acompañar la recuperación natural del cuerpo en las semanas siguientes al parto. La compresión suave ayuda a la retracción de la pared abdominal, ofrece soporte a una zona aún sensible y aporta comodidad en las primeras semanas. Está pensada para uso progresivo y limitado en el tiempo, no como prenda fija de fondo de armario.
El criterio fundamental es el momento de uso. Para embarazo, elegir modelos sin compresión real, con bandas suaves y ajuste por velcro o broche. Para postparto, modelos con compresión gradual, preferiblemente ajustable. La talla debe ser la habitual pre-embarazo en faja postparto, y la del momento del embarazo en faja premamá. En ambos casos, ante dudas — especialmente postparto reciente o postparto tras cesárea — consultar con la matrona o el ginecólogo antes del uso.
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